Ojitos cerrados


Con los ojitos cerrados
quiero llegar a mi tierra,
en una oscura noche
de luna nueva.

No quiero ver ni sentir
la tristeza de la carretera.
Quiero llorar ahora
y que al llegar
mis lágrimas tal vez
hayan secado mis ojos
y así jamás percibir
al margen de mis recuerdos
lo de nunca concebir.

Quiero llegar por el monte,
cuesta abajo, río abajo,
sin extender la mirada
al paisaje que ha llenado
de paz mi alma
encontrando entre las luces
una pena que la arranque.

Con los ojitos cerrados
quiero llegar a mi casa,
abrazar a mi madre,
a mi padre y mis hermanos,
mis amigos, mis vecinos,
sus recuerdos y sus lágrimas.

“¿Agua?”. “Sí, pero caliente”.
“¿Pongo música?”. “No, gracias”.
“¿Quieres algo?”. “De momento
comprender esta desgracia.
¿Es aquí pa’ donde vengo?
Si nos fuimos a otro lado,
les pido un favor: yo quiero
llegar a mi campo amado”.

Con los ojitos cerrados
dormidos bajo un pañuelo
y dos párpados hinchados,
quiero bañarme en el río,
bailar perico ripiao,
beber jengibre picante,
comer concón bien tostado,
una habichuela con dulce
probar como lo he soñado…
y esfumarme con la noche,
con los ojitos cerrados.

Cristino Alberto Gómez
Sábado 14 de julio del 2007

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