Ha vuelto el agua

Los niños juegan entre las aguas.
Las hojas viejas caen,
la calle al fin se baña.
Se vino el cielo abajo.
¡Oh, bendita agua!

No ombe, ¿Qué bendita?
¿Si ha tiempo no venías,
por qué malvadamente
hoy llegas enojada?

Ellos la adoran,
no miran su color,
eso no importa.
Ha llegado el agua,
está cayendo.
Hoy tienen en la calle
lo que en la casa falta.

“¡Entren!”, escuchan.
Mas no responden,
siguen jugando.
Ya casi lava el polvo
para ser limpia el agua.

El caño a una esquina
del techo, la reúne,
alimentando un tanque
sobrado de vacío,
carente de esperanza.

Lloran las madres,
y afuera de la casa
los niños ríen,
regodeados, cantan
hundidas sus rodillas.
Se zambullen las guaguas.

Ríen también las ratas,
los Aedes, las arañas
que habitan en los tubos
que antaño se inundaron
pero hoy ya no se bañan.

¿Cuándo regresa el agua?
El pueblo está maldito.
Si no es calor es frío,
si no es sequía riada,
agudos torbellinos
cuando el calor no mata.

Pero en el frente hay agua.
¡Saber de donde viene!
Los niños nadan.

Mas, ¿cuándo vuelve aquella,
la que la sed apaga,
la que la madre espera,
la que por meses paga,
la que en el campo sobra,
la que en el barrio falta?.


25 de octubre del 2006

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