Enamorado de ella

La vida, el corazón, la calma,
las ánimas en mis poemas,
el rojo atardecer, las palmas
erguidas cuando la recuerdan,
sus nidos con trescientas ciguas,
el agua que quedó en las pencas,
heridas cuando ya las tablas,
las casas que surgieron de ellas,
la noche que narró su historia,
radiante su arenal de estrellas,
las aves que temprano gritan
llamando a despertar la bella,
las flechas del reloj... indican:
¡estoy enamorado de ella!

Mi pecho de atabales, todas
las hojas que también se llenan
del canto que inventó mi entonces
jugando a conquistar las penas,
la ruta que encontró su paso,
allí mi corazón, mis venas...
las líneas que logró la tarde,
la lluvia al conocer mi puerta,
las horas, el final, los días,
la brisa de mi primavera,
la noche que pintó su risa,
el día del amor, aquella
mirada que me ató... confirman:
¡estoy enamorado de ella!

Profundo el respirar pregunta,
su aroma emergerá en respuesta;
los seres del ayer murmuran
que el sol interceptó la tierra;
la paz en su tarima salta,
susurra que venció la guerra.
Las lomas de mi pueblo cantan
que no las conoció minera.
Sonríen las calladas aguas
besándose junto a las piedras.
La hierba de un abril se baña
fundiéndose con la pradera.
La aurora a mi princesa aclama;
¡estoy enamorado de ella!

Cristino Alberto Gómez
28 de septiembre de 2014

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