El nombre del amor

Para bautizar el día con el nombre del amor
puedo remover los cerros en pesquisa de una flor.

Estremeceré las nubes, pintaré un astro sombrío,
voy a desnudar los campos. Luego ufano ante el rocío

recubriré de albayalde las montañas y sus faldas
procurando que las horas no congelen sus espaldas.

Alejándose al unísono caminan hacia aquellas
corazones encendidos que persiguen las estrellas.

Las petunias ostentaron una estrella en su corola
que se apaga superada, desengaño que la asola.

Voy a dibujar el aire, puedo interpretar el sol,
luego recitar los valles y morigerar el crol.

Cristino Alberto Gómez
3 de febrero del 2013

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