¿De dónde vienes, tristeza?

¿De dónde vienes, tristeza
que aguaita mi caminar?
¿Dónde nacieron los aires
que te invitan a volar?

¿Por qué te vistes callada
cuando sin clamarte vas,
buscando robar las horas
a quien tu beso le das?

¿Supieron de ti las olas
al ritmo de las tormentas?

¡Allá, bellaca tristeza;
todo lo que ves lo inventas!

Y si vienes de lo alto
cual centella, de romplón,
te masticaré impidiendo
que toques mi corazón.

Pintó el recentino sol
las nubes de la mañana
secreteándoles mis versos,
sentenciándote lejana.

Ya supe de tu reproche
porque preferí la paz.
¡Qué bueno que nunca vuelves,
qué bueno que ya no estás!

Cristino Alberto Gómez
26 de septiembre de 2014


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