Mareado

Te recuerdo, Mamá.
Hoy te recuerdo.
Me dijiste llorando
que contigo me quedara
porque la tarde avisaba
la oscuridad de la noche.

Ya no hay mañana.
Son aguas hondas y bravas,
es imposible este viaje.
No bastan sólo mis brazos
para abrir paso
hasta llegar a tu casa.

Mamá, hoy te recuerdo,
no sé hasta cuando, mi vieja…
sólo un minuto, no sé,
pero recuerdo
que me abrazaste a tu pecho,
y tus lágrimas, despacio,
recorrieron tus mejillas
para calar mi camisa.

“Aquí no te falta nada”.
Sí, te recuerdo.
¡Cuánto quisiera
saber que casi despierto,
que me dormí entre tus brazos,
que no me esfumé en la noche!

Hoy me desalma
tanta sed dentro del agua,
tanto sol sobre mi rostro,
tanto frío en mis entrañas.

“Hijo, no vayas”.
Yo te ofrecí maravillas,
tú no quisiste desearlas.
Era lejana esa tierra,
la que soñaba.


Cristino Alberto Gómez
Jueves 26 de abril del 2007

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