De Barrick y otras penas


A Pedro Mir


 
I

Hoy te recuerdo, Don Pedro,
escribiendo
al país que el ingenio compró.
Perdona que mis versos
interpretan
el ritmo que encontraron en las sílabas
que forman tu canción.

Ya sabrás las razones, Don Pedro,
pero recuerdo
ese canto que alzaste y contigo
cantaba el pueblo.


II

Hoy encuentro camiones llegando:
los de la Barrick.
Atraviesan los montes y llanos:
son de la Barrick.
Funcionarios que van de su bando
son de la Barrick.
Margajita y su sangre brotando
son de la Barrick.
Pueblo Viejo y Hatillo y Hernando
son de la Barrick.
Los enfermos, sus madres llorando…
son de la Barrick.
Y un intruso, tu ritmo copiando,
no,
no es de la Barrick.

Y prosigo mi canto, soñando
que tendremos la paz algún día,
y es el grito del pueblo clamando
libertad,
por la patria que es tuya y es mía.


III

Si Duarte quiere volver, dile que piense
cuatro veces
cuánto vale la pena.
No le digas que ya no queda tierra,
que la patria descansa en un poema,
que la Barrick llenó de sangre el río,
que Unigold se adueñó de la frontera.
No le digas que todo está vendido
[para colmo las playas son ajenas].
Sólo dile que antes se pregunte
cuánto vale la pena.

Cristino Alberto Gómez

23 de febrero de 2010

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