Mejor educación; menos trabajo infantil

Por: Cristino Alberto Gómez

Hoy, día 12 de junio del año 2008, se celebra el Día Mundial Contra el Trabajo Infantil por séptima vez, desde que fuera establecido en el año 2002 como iniciativa de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) para fomentar y destacar los esfuerzos de diversas entidades que alrededor del mundo luchan por erradicar la explotación laboral de los niños.

El trabajo infantil, que según la OIT ocupa actualmente alrededor de 165 millones de niños entre 5 y 14 años, afecta inversamente las tasas de alfabetización y los niveles de educación en jóvenes y adultos, pues a medida que el trabajo se hace más exigente, los niños desertan de la escuela. Al menos 75 millones de niños no tienen acceso a la ecuación primaria, y de ellos una gran proporción trabaja desde muy temprana edad.

El director de la OIT, Juan Somavia, propone que a la lucha contra el trabajo infantil se le de una dimensión educativa. “Educación para todos los niños, y trabajo decente para los adultos”. Concuerdo en ello, pues a medida que la educación se haga más eficaz, habiendo por tanto cada vez mayor acceso a los diferentes niveles de instrucción, los padres del mañana contarán con empleos calificados que les aseguren los ingresos suficientes para poder enviar sus hijos a la escuela en vez de permitirles o hacerles trabajar. Igualmente, a través de la educación se creará en los niños una conciencia que les motive a preferir, entre sus labores potenciales, la más importante para su edad: el estudio, faena que le preparará para enfrentar un futuro lleno de desafíos como el que los espera.

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