Desesperación

La noche muge,
triste y vacía.
Sienten los búhos
tu ausencia y lloran.

Los cocuyos
rehacen tus ojos,
y dibujan tus lágrimas
en cada hoja que aluzan
de donde brotan mis versos.

Evoco tu piel
grácil como el viento,
y tu dulce canto
que endulzaba mis noches.

Me asusta el silencio
de cada segundo
infinito.
Me indigna el tiempo.

El chillido de los grillos
desespera mis oídos.
Respiro.

Cuento mil horas
y abro los ojos
al desengaño:
no existe el tiempo;
sólo instantes eternos.

Cristino Alberto Gómez
13 de Junio del 2008

Entradas más populares de este blog

El estudio de mercado de un proyecto

Capitales de la comunidad y desarrollo rural

¡Buenos días, universo!