No llores más por mí. Mañana vuelvo
con la aurora, cuando el sol despierte,
y sentirás junto a tu piel el nuevo
hermoso amanecer que he de ofrecerte.
Descubriremos juntos cada nota
que interpreta el río cuando pende
de la montaña azul de donde brota
fresca y dulce el agua que desciende.
No llores ya por mí. Es mi regreso
más seguro que la propia muerte.
Atóme a tu recuerdo cada beso;
si vivo es por la gracia de quererte.
Cristino Alberto Gómez
1 de junio del año 2008
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