El siembra-yuca

Yo soy el pobre infeliz cuyaya
cuya sonrisa cortaste un día.
Yo soy el mismo que te contaba
las coplas esas, según decías.

Soy montesino, soy siembra-yuca
con barba larga y zapatos viejos...
el provinciano cuya casucha
fue tu comedia de aquellos tiempos.

Hace mil años soñé contigo.
Sé: me recuerdas. ¡Claro que sí!
En cada esquina y hasta dormido,
yo soy aquel que lloró por ti.

No me preguntes de dónde vengo.
Adónde he ido suena mejor.
Soy el de antes y nada tengo
más que la gracia de un gran amor.

Cristino Alberto Gómez
20 de julio del 2008

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