Valiente abril

[Guerra-Abril.jpg]


(Foto tomada de josefj.blogspot.com)

Abril,
en marzo como en febrero
yo presencio aquel abril,
como si ayer temprano,
como en presencia mía.

Mi bandera en su baile
de falda merenguera
me coquetea diciendo
"abril".

No es el abril de un norte
ni sus cuarenta mil
y tantos marines;
la fruta de ese abril
es astringente.

*     *     *

Celebraré este año
y el año que viene
y el siguiente año,
y cada otro año,
el año de mi patria.

Empezará mi año
un doce de julio,
saliendo despacito
de los pies del ogro,
lleno de esperanza.

Alzaré en agosto
un grito de guerra,
me indignaré en septiembre,
abandonado y golpeado
sintiendo las espinas
de mi rosada patria
y lloraré en octubre,
impotente,
tratando de olvidar
hasta las mismas palabras
que componen mis versos.

Llegará noviembre,
el mes de las almas,
y moriré aun naciendo
y me arderán las venas
y sangrarán mis ojos
y encontraré en el cielo
un triángulo de estrellas.

Diciembre será distinto.
El veinte traerá esperanza;
el veinticuatro tal vez
pero el año de mi patria
no descansaré.

Mitad de año es enero
y comenzaré escribiendo
y pasaré trabajando
su día primero.
El veintiséis
celebraré con Juan Pablo
un nuevo aniversario
y brindaremos café,
con casabe tal vez.

Como sin querer queriendo
vendrá febrero
y nacerá dos veces mi patria,
una llamada primera
sucedida otro febrero
ciento diecinueve
años después.

Soy hijo del recuerdo
de la patria efímera,
del año sesenta y tres.

Guardaré mil piedras
como reserva de guerra
para esperar
el cumpleaños de mi poema,
fortaleciendo mis puños
para vivir abril.

Sí, abril
puñetero y valiente,
intentando el retoño
de la soñada patria.

No me digas que es febrero
el mes de la patria.
En marzo supo mi gente
alzar sus brazos en Azua.
Abril también fue valiente.

¿Cuándo termina
el año de la patria?
Tal vez en mayo,
como la vida del sátrapa.

No,
que no termine con muerte
el año de mi patria.

En junio conmemoramos,
no las llamo fracasadas,
invasiones en Maimón,
Estero Hondo y Constanza.

Y termina el mes, y deja,
como recuerdo, que nazca,
el día que se despide,
el que la tuvo en el alma.

*     *     *

Hoy descansa la patria,
no entre los pinos del cerro
ni bajo el mango en hamaca.
Descansa en cama de muerte.
Sufre de minas y alianzas
y necesita un abril
de primavera y florada.

Como semillas latentes
que ven pasar tantas pascuas
y cuando caen los troncos
que oscurecen la montaña
muestran al sol sus más tiernas
verdes hojas y esperanza,
llegará la primavera
a la puerta de su casa.


Cristino Alberto Gómez
12 de marzo de 2010

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