A Don José


Hoy me ha llenado de tristeza la noticia sobre la muerte de un gran ser humano: el profesor, sociólogo y poeta José Oduber Rivera. En honor a su memoria, quiero tan sólo extender este poema suyo que hace poco más de un año me compartiera.

¡Paz, hermano poeta!


ALGÚN  DÍA EN LA TARDE - José Oduber Rivera

Muero mientras existo,
entre apagados faroles
se hunden mis funerales.
Rafael Alberti
Yo quisiera irme al final de la tarde
cuando ya la maravillosa luz se va
y la misteriosa oscuridad
está por llegar.
JOR
En tanto escape la luz
de estos ojos,
cuando todo se esté nublando
y entre en el largo letargo,
estaré pensando en el paisaje,
en las mañanas de tanta lluvia y niebla,
en los caminos mojados y encharcados,
por donde me lance por la vida.

Voy a añorar el día del conocimiento
cuando aprendí una letra y dibujé una casa,
génesis de todo lo que me sirve para afirmar,
que una estrella bajando del cielo,
uno la puede convertir en sueño,
en un signo, en una tortura
o en un incendio de ternura.

Voy a tener aquí los brazos de mi padre y mi madre,
al fin de cuentas, cómplices de todo esto,
la presencia inconfundible de mis hermanos y hermana,
que los amo y duelen hasta el hueso
y las miradas primeras de mis hijos,
responsables de que hoy para mi,
valga la pena haber pasado por aquí.

Mantendré que el amor por los demás,
el respeto y el honor
son un camino bueno
para soportar los embates.
Que la mentira, el odio y el robo
anula el merecimiento de estar aquí.

Hubo quienes soportaron y compartieron
mi manía por la vida,
otros creyeron que la locura
de cambiar el mundo
me perdería en lo imposible.

Yo a todos y todas les quise,
a los de las equivocaciones maravillosas,
a las del entendimiento y
razones justas,
porque avivaron mi antorcha.

Estarán presentes
mis  inconcebibles desaciertos
y mis equivocaciones provocadas.

No hay arrepentimientos, ni dudas,
porque todo: amor, angustia,
y pecado,
fueron mientras estaba muy vivo.

Yo no dejo testamento,
solo un inventario
de sueños y angustias,
y un sendero
con una luz muy pequeña

Yo he sido,
lo que el día me alcanzó,
si hubiera vivido más de un día,
de todas maneras
hoy estaría desapareciendo,
porque de este tamaño
es el camino mío.

Finalmente, yo me iré creyendo
que los milagros existen
¡Cómo no si tuve tus manos,
ahora ya libres!


José Oduber Rivera

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