Silente corazón

No preciso vigilar la huella;
guardo estelas del momento cuando
vi la vida en su sonrisa bella...
oigo el eco del amor andando.

Sempiterna mi esperanza cubre
la agudez que el corazón persigue
pincelando su color de octubre.
¡Ah! La gracia del amor consigue.

Como tierra que extrañó la lluvia
son los labios del amor resecos;
figurando que una vez diluvia,
le ensordecen pavorosos ecos.

Ve, silente corazón, y sueña
de tus noches que las inventaste.
Es la tarde y sentenció la breña
que dibuja el suelo do sembraste.

Cristino Alberto Gómez
13 de septiembre de 2014
@CristinoAlberto

Entradas más populares de este blog

Capitales de la comunidad y desarrollo rural

¡Buenos días, universo!

Yaciente soñador