Convertido en sol


Me he convertido en sol
sin pensarlo
cuando ocultaba mis rayos.

Ay, nube blanca,
transparente y clara.
¿Cómo te has ido,
nube malvada?
No te fijaste
que era la noche
aunque la luna
ya no brillaba.

Nube, ¡qué nube
la que he perdido
entre la atmósfera
cálida, húmeda,
donde mis rayos,
extrañando su presencia,
se insertaron veloces!

Sí, traspasaron
todo carbono,
freón y ozono
los penetraron.

¡Rayos!
Ay, ¿por qué luz
si aún es oscuro?
¿Por qué dar luz
si es luna nueva
y no amanece?

¡Rayos! ¡Qué rayos!
Habéis virado
mil ilusiones
y despertado
tristes canciones.

Inocente y nuevo
comienza un día.
Aún es lejos,
si acaso llega
un solo rayo
entre las montañas.

¡Son dos montañas!
Quizás son tres,
mas sólo un rayo,
hecho ya sol
al despertar
la nueva aurora.

Cristino Alberto Gómez Luciano
13 de marzo del 2008

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