Felicidades, comunidad de Fondo Grande

Discurso pronunciado el sábado 9 de enero del 2010 en la escuela de Fondo grande, en ocasion de finalizar un año de trabajos en la República Dominicana, a punto de partir para la realización de una Maestría en Socioeconomía Ambiental en el Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza (CATIE), Costa Rica.

Distinguidos y distinguidas fondograndenses, ciudadanos y ciudadanas de la República Dominicana:

Consideramos apropiada esta ocasión para extenderles nuestro más sincero saludo y las inmensurables felicitaciones que con certeza les pueden ser atribuidas como indiscutiblemente merecidas. Esta vez, compatriotas, no sólo por la buenaventura de dar la bienvenida a un nuevo año, sino por la incondicional entrega con que se han dedicado a creer que un mundo mejor es posible y vale la pena. Les felicito con el corazón, no tanto por todos los logros que alcanzaron durante el agotado año 2009, sino por su empeño y sacrificio para caminar tras una visión, definir un norte y, paso a paso, esforzarse para juntos avanzar hacia ella. Dijo el gran líder hindú Mahatma Gandhi que "el éxito se mide por los esfuerzos y no por los resultados. Un esfuerzo total es una victoria completa".

Aprovecho este momento para felicitar a las personas que han trabajado directamente en las labores que hemos decidido implementar, tanto en el Consejo para el Desarrollo de Fondo Grande en su estructura funcional, como en los equipos laborales del Plan Nacional Quisqueya Verde que se han formado en esta comunidad.

Distinguidos y distinguidas fondograndenses:

Siento que el año 2009 ha sido de grandes bendiciones para este humilde pueblo de Fondo Grande. Hemos tenido en un año oportunidades que habíamos soñado y deseado por tres cuartos de siglo. Hemos gozado de luz permanente en días cuando durante otros años estaríamos a oscuras; hemos plantado miles de árboles en terrenos donde otros años estaríamos cortándolos; hemos trabajado dignamente por el bienestar de nuestras familias, la comunidad y el mundo días que en otros años habríamos perdido la noción de nuestro compromiso con la sociedad a nuestro alrededor; hemos visto y podemos ver hoy verdes campos donde otros años hubo cenizas y humo en memoria de los nutrientes perdidos, los árboles desaparecidos y la rebelión de las partículas del suelo en busca de asentamiento en la tierra prometida; hemos fortalecido y establecido alianzas en favor del desarrollo de esta comunidad con entidades nacionales e internacionales; hemos descrito el punto donde estamos y hacia dónde nos dirigimos; hemos podido contar con el apoyo total de personas que aman este pueblo y con voluntad de actuar en favor de los miembros de esta comunidad, porque el desarrollo está basado en el ser humano como eje central. Identifico en este último punto a nuestras entrañables amigas Michela y Noris, nuestros amigos Luisito, Víctor, Alberto, Elías y Jaime. Ustedes les conocen y saben cómo han aportado para que nuestros sueños tengan un alegre despertar.

Quiero destacar la definida conciencia social de nuestro presidente, el señor Luis Ceferino Gónez, quien ha sabido entregarse en cuerpo y alma a esta comunidad durante toda una vida, y gracias a cuya moral, capacidad, experiencia y creatividad hemos contado con infinidad de logros positivos para el bien común. Su ejemplo nos motiva a ser mejores y luchar por aquello que soñamos. Reconozco también la buena disposición de nuestro Epifanio Castro, quien no ha tenido límites ni condiciones en cuanto al trabajo comunitario se ha referido. Epifanio vive lo que hace y por tanto dedica todas sus destrezas para hacer lo mejor en cada momento.

De la misma manera, podemos afirmar que Marvelys Leclert ha sido la joven de su género que más se ha destacado, participando activamente en tres de las cuatro organizaciones sociales que existen en nuestra comunidad. Distingo también, y de manera muy especial, a la señora Catalina Luciano, nuestra capataz a quien cariñosamente llamamos Pedro, por su elevada capacidad de liderazgo así como por su esfuerzo y dedicación para lograr dignamente los objetivos comunes de Fondo Grande.

Hago pública mi salutación a Erasmo Antonio Leclerc, Teófilo Trejo, Carlos Almonte, Fernando Polanco, Amauris Rodríguez y demás personas que han creído en los modelos de producción que proponemos. Ustedes son el ejemplo que demuestra la posibilidad del cambio para mejorar.

Felicito la mentalidad empresarial de Domingo Luciano, Martín Almonte, Marvelys y Ramón Leclert, Dominga Fernández, Altagracia García, Aurelio Jiménez y otras personas que han sabido encontrar oportunidades donde otros visualizan un riesgo empresarial. Esta es una característica de personas emprendedoras.

Felicito en cada uno y cada una de ustedes, compueblanos y compueblanas, la buena voluntad que les trae a este espacio, como en otras circunstancias cuando los fines comunes así lo han determinado.

Reitero conjuntamente mi agradecimiento sincero, en virtud de mi próxima ausencia física durante los dos años que inician con el presente. A propósito de ese viaje, les cuento, distinguidas personalidades, que no significa de manera alguna la separación, siquiera en idea, entre su interlocutor y la visión fondograndera que compartimos. Se trata de la materialización de una decisión proactiva que, siendo en su tiempo una actividad importante no urgente en el segundo cuadrante de Covey, fue elegida como prioridad en el último trimestre del año 2008. Llegó esta oportunidad un año después para declarar como posible la realización de un sueño que nos ha acompañado durante mucho tiempo, el cual crece a medida que reconocemos que los cambios en el mundo empiezan por el individuo y desde allí se propagan como rayos de brillante luz.

De todo lo tratado, vecinos y vecinas, concluyo recalcando que es inherente a ustedes, fondograndenses, ciudadanos y ciudadanas de la República Dominicana y el mundo, la capacidad de luchar por alcanzar sus metas y con ellas una visión. Con fe en Dios, buena voluntad, entusiasmo, valentía, amor, humildad, determinación y entrega, luchen siempre por un mundo mejor como lo han soñado. Sean, pues, esa luz que alumbra aún mejor en la noche más oscura.

Dios les bendiga a todos y todas. Muchas gracias, y feliz resto del año.

Cristino Alberto Gómez
9 de enero del 2010

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