Somos poetas del mundo

Por Cristino Alberto Gómez[1]

En cualquier lugar del mundo en el que puedes estar pensando en este momento, no importa cuán lejos del cuarto de donde escribo estas líneas o del sitio donde te encuentras mientras lees de ellas, algún alma soñadora, sensible y valiente se dedica a vivir la poesía. Es así como siente en carne propia la situación del mundo en que vive. Le es familiar toda la felicidad de cada ser humano sobre la tierra y le arde la sangre cada vez que esa maravilla le es afectada a cualquier hermano (a). Le preocupan los retos de la humanidad; le atañen los problemas que limitan la libertad de las presentes y futuras generaciones; le apasionan la construcción de la paz y la continuidad de la vida.

Un alma como la descrita, artillada con la armadura que llamamos palabra y que tal vez en su idioma tiene otro nombre pero la idéntica idea, que la emplea para alzar el canto del cambio, para divulgar el discurso de la paz y hermandad entre las personas, pueblos y naciones de este planeta azul, para luchar hasta que se agoten la tinta y su propia voz en favor de la verdadera justicia, es el alma de un (a) poeta del mundo.

Con la motivación de nuestro líder, Luis Arias Manzo, poetas de todos los rincones de la tierra, tan diversos como el mundo que visualizamos pero muy entregados a una misión común que es la defensa del bien y la vida, hemos decidido luchar no sólo escribiendo versos sino viviendo la poesía en su amplitud, elevando el canto de la esperanza y el mensaje del cambio para mejorar. Creemos en una libertad verdadera cuya edificación no priva de ella a las personas.

Somos guerreros de la paz y estamos dispuestos a dar la vida por la vida, entregados a nuestra convicción de que un mundo mejor es posible. Somos caminantes que llevamos el mensaje de la libertad convertido en palabra y acciones del día a día. No somos solamente ciudadanos; somos poetas del mundo.

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