No, no vuelvas

 Cuando me encuentra la luna
pienso en ti.
Sobre su cara lucida
estás ahí.

Tu colorida sonrisa...
tu mirada siempre ardiente
me ilumina de repente.

Y la delicia
de ver tu rostro pintado
y su matiz colocado
en cada cosa,
y tus palabras de siglos
aún naciendo
en cada instante que llega,
en cada espacio,
susurrándome despacio
tus labios frescos
la verdad, la más sincera
que hubiera, sin más me ata
a tu beldad compañera,
esa la que siempre llevas.

Y si volvieras a tierra
-no, no vuelvas-
volvería la primavera
y mis ramas las primeras
a rebrotar gigantescas.

No, ya no vuelvas.
Vete más lejos,
aun me desuellen los años.

Aun se devuelva el tiempo
sigue tú contra los vientos
volando fuerte,
que llevaré hasta la muerte
la paz que dejaste un día
de esta infinita esperanza.


Cristino Alberto Gómez
Costa Rica, 16 de noviembre del 2005

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