De actitud, solidaridad y poesía

La vida es un asunto de solidaridad. De ella, la parte pendiente más difícil, si acaso posible, sería un tipo de solidaridad que nos permita intercambiar un poco de actitud para lograr mayor coherencia con nuestras situaciones de vida. Necesitamos un poco de poesía para apreciar la realidad de nuestra vida y transformarla si es preciso para superar sus contradicciones.

El joven cuenta con tanta energía que no puede usarla con la poca experiencia que ha ganado. El viejo tiene tanta experiencia que no le basta la energía que le queda para poderla implementar.

El sano tiene tanta salud que no le motiva la fe. El enfermo tiene tanta fe que no le desmotiva la enfermedad.

El rico tiene tanto que no sabe cómo cuidarlo todo del vecino. El pobre tiene tan poco que no sabe cómo regalarlo a todos los vecinos.

El rico quiere tener pocos hijos por no descuidar el trabajo que le ayuda a criarlos. El pobre quiere tener poco trabajo para criar los hijos que le ayudan a realizarlo.

El rico se cuida del pobre cuando este le visita, y lo sienta en la única silla vieja. El pobre cuida al rico cuando este le visita, y lo sienta en la única silla nueva.

El que cree que sabe mucho, con frecuencia está equivocado. El que sabe mucho, con frecuencia cree que está equivocado.

El que habita en el campo vive acompañado. El que habita en la urbe vive aislado.

El que está en su país da todo lo que tiene para escapar. El que está fuera daría lo que no tiene para regresar.

Algún día aprenderemos a convivir con la realidad, no para conformarnos con la incomodidad sino para comprender a los demás y detenernos a saborear lo más hermoso de la vida.

Cristino Alberto Gómez
26 de septiembre de 2015
@CristinoAlberto

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