Jorge Debravo (1938-1967)

Por Cristino Alberto Gómez
http://cristinogomez.blogspot.com

El hombre se hace poesía entre las páginas de su obra. Sí, es el hombre en toda su dimensión quien se manifiesta en los versos de este ilustre escritor costarricense.

Nacido en Guayabo, un pequeño poblado de Turrialba, Costa Rica, Jorge Debravo surgió de una familia pobre y campesina. Fue quizás por esta razón que desarrolló una especial sensibilidad por la humanidad, por el sufrimiento de la gente ante la guerra y ante la muerte, fenómeno -éste último- que prevalece en gran parte de su obra, como si nuestro poeta presintiera su muerte a destiempo.

Sus versos son el trabajo y la guerra, son la esperanza y el deseo de un mundo donde la especie humana es fraterna e insuperable, gobernada por el amor como sentimiento y obra, el pan y la jornada de cada día.

Con arrojarnos al amor nos basta”, dicta su poema “El canto bueno”. He ahí su canto, el canto que propone el amor como la eminente razón de la existencia humana, la poderosa herramienta con que se puede mover montañas, romper vientos y mares en la ruta hacia la felicidad, el destino del hombre.

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